lunes, 19 de enero de 2026

SieteSieteSieteCero

Ella siempre vino a ver las flores que salían de este lejano jardín. 
Siempre supo que le pertenecieron. 
Flores con formas áureas, juguetonas que simulan que miran al sol o al sur de mi cardinalidad, según prefieras.
Pero también estas flores de años y años,
tienen otro motivo paralelo, 
El cual hace menester del desahogo transmutante de la espera, 
la sobrevivencia. 
Porque del aprendizaje
de que no todo lo que habita en el latir, 
permanece en su forma más pura 
que se aferra a la ficción 
que remoja porotos 
en un amanecer de invierno.

Y en este apego de ficciones, 
cada cual siguió su tren de estaciones a la 
realidad que no se posterga, 
llevando lo que tenía y 
con lo que podía realmente estar. 
Cargando dibujos, libros y películas 
que formaban el recuerdo, 
el diálogo inacabado 
y la profecía de lo postergado.

Y acá de pié, en la abscisa de la imperturbable realidad. 
Me guardo el corazón, apago las cintas 
que te buscan y empiezl a vivir. 
Con buenas y malas decisiones, 
buscando aprender lo que venga y 
con toda la honestidad de tratar de hacerlo lo mejor posible. 
Porque al final no se es bueno ni malo, 
Soy ciudadano del error, va conmigo, 
y es lo que es.

Y en este espacio, que sigue lanzando 
bengalas a tientas. 
Para estar y no estar, 
lo que no se si es peor o mejor. 
Para en el ahora, 
enfrentarse a esta ausencia simbólica, 
por qué estás, pero no estás. 
Dándole la forma más compleja, 
ya que esta ficción tiene cuerpo, 
largas piernas, 
labios que conmocionan,
y un ojo a medio maquillar.

Para quedar condenado,
solo por ahora, 
a este espacio lleno de retóricas.