viernes, 26 de diciembre de 2025

La memoria que se viste de Ficciones

Pesa el día. Pesa el silencio. Pesa la distancia. Por que vives en la memoria constante que crea realidades que se visten de ficciones. Desdibujando el ojo a medio maquillar que posas en una imaginaria mañana de otoño, mientras en paralelo preparo  el desayuno que hace tanto nos espera.
Dueles en este pecho que choca en el cruce con tus rodillas, que fue portal a otros gestos, otros sentires, otros bucles, otras posibilidades. Pero la realidad que nos cobija, la imperturbable realidad que nos ausenta, para bien o para mal nos recuerda que las decisiones que nos definieron/definen no son azares, y nuestras inconsecuencias hacen presencia causando heridas mortales en el imaginario árbol de Jacaranda de nuestro norte.
¿Para que entonces todo esto? ¿Para que el sentir que hace inolvidable el latir de tu corazón y tú performance no verbal?
¿Para que comprender que eres el único y veraz, el imperecedero brote que nunca se extingue en esta Patria que porta tu nombre? ¿Existe el verdadero latir? ¿En que consiste?
¿Qué es lo que debo aprender? ¿Es que el  verdadero latir no necesariamente significa que los relatos quedan juntos, sino que a veces hay que aceptar que ya no puedes formar parte de ciertas historias? ¿Qué la única certeza es la muerte, por lo que al final todo es efímero, fugaz? ¿Adonde irá el recuerdo de este latir, cuando ya nadie quede?
Y,  tristemente, la única certeza presente que me queda, es que alteras mi sentido de la realidad, mi juicio y todas las concepciones que construí mientras no estabas. Creía que a esta altura de mi vida tenía el entendimiento de como se sobrevive, pero el único conocimiento que he adquirido es el de aprender a completar los retazos de tu ausencia presente con otros retazos de ausencia presente. 
Podría, tal vez aprender a vivir sin ti, 
pero la verdad 
es que hasta el momento 
nada se siente realmente vivo.


martes, 23 de diciembre de 2025

Los bucles y paralelismos que habitan contigo

Y cómo se aprende a vivir en desapego, si está Patria postergada se marca a fuego en estos jardines que plantaste hace tanto tiempo. Todas sus esquinas realizan extraños giros que guardan tú nombre, y dibujan largos bocetos de compleja comprensión. Por que te gusta la nominación curiosa, llena de referencias y acertijos que cambian constantemente para no encontrar tu mapa.

Pero yo, habitante de ficciones, marco mis huellas cada vez que pienso en ti, coleccionando las hojas que dejas en tu recorrido, por qué sin querer habitamos paralelos, los mismos senderos que llevan a la lámpara que contiene todos los colores.

Y si bien, me hablas y me culpas de dualidades o bucles abiertos en condena que repite este ciclo incomprensible a toda sincronía. Y reconozco todas las condenas provocadas por este pecho que no se cansa de disparar bengalas al oriente de esa cordillera que siempre te observa. ¿Cómo  educo una renuncia a lo que insiste en quedarse y tiene vida propia? ¿Cómo dejar la esperanza que no muere y da cátedras a otras esperanzas, y habla tres idiomas, como tú?

Y si te apareces, mutas y te vuelves brote,  mientras riegas las cariñosas plantas que decoran tu relato. También reconoce de una vez que tú armaste y construiste tus propios bucles y paralelismos que habitan contigo. Y también disparaste bengalas invisibles  a  la mismas ciudad de tu postergada patria. Por que eres experta en el arte de llegar tarde y culpar a la libélula que duerme en tu pecho de la inconfesable verdad, que te gusta mirar de reojo al norte que desde hace muchos años te habla, te mira y te escribe.

Y hay tantas ganas de habitarse y de envolverse en la piel que tanto combina con los tonos que te pertenecen desde siempre. Y simulo acampar en tu pecho que tiene todas las calmas, todos los llantos y todas las plantas.

Y si está vez guionamos este relato Rashomon, unificando versiones, para que mi idioma sea tú idioma y en el crepitar semántico de tus labios me vuelvo polilla moribunda, que alarga sus días para jugar en bucle en tus inquietantes dedos.

Por que al final, en esta escena eterna del casi algo, para mí eras, eres, serás.... 

Siempre serás.