Viajas imaginando fotogramas y floreciendo pequeños conejos con tus pasos.
Viajas caótica y completa tejiendo el futuro que te contempla, imperturbable e ingenua, veraz y a la vez prudente, cuidándote de un sol que te resiste. Mientras guardas las verdes bengalas que te llaman a un encuentro que evitas y deseas construyendo otros caminos a otros encuentros que también evitas, por que eres dama que no porta la inconsecuencia y prefiguras la impostación de un código indescifrable que nunca se termina, burocracia que desvistes, con un ojo a medio maquillar.
Y desregulas la habitación insonora, que de tanto gritar tu nombre te hizo llegar a esta puerta, de la cuál la llave nunca pierdes. Siempre ha sido tuya, no es una llave perfecta, pero a final de cuentas es tuya.
Pero, para no caer en redundancias, adicionamos las flores a este relato que no renuncia a acabarse. Proponiendo a está tenue tarde, donde las construcciones que parecían imposibles luchan contra el tiempo que todo lo agota. Ya que está muerte que no muere, sino que se revive a si misma, sigue creando el collage que evoca tus turbulencias y dibujos en código binario. previniendo el a pesar de todo. Porque esta tela que nunca llegó al parque establecido, sigue esperando el encuentro que lucha por no concretarse pero se resiste a morir. junto a este mate que no tiene agua para alimentarse y sigue servido con su montañita intacta, esperando tus rojos labios y tu risa que espanta libélulas.
¿Sigues, en esta metamorfosis constante, que me deja y me invita, que se va pero se queda?
invítame a sembrar contigo el girasol que nunca muere.
🌻
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